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Genialidad en viscosidad para las más altas expectativas

Con la presentación del ViscoQC 300, los profesionales en viscosidad de Anton Paar lanzaron un instrumento superior igualmente compacto cuyas capacidades son expandibles de manera modular, que permite mediciones de múltiples puntos y que cumple con las demandas farmacéuticas más exigentes.

«La viscosidad del jarabe para la tos es un completo desafío —dice Patricia Gejer, gerente de producto para los viscosímetros rotacionales en Anton Paar—. Después de ser tragado, tiene que humedecer la superficie interna de manera sostenible, pero la fuerza durante la deglución no debe hacerla sólida». La medición de la viscosidad también es el método de elección para el control de calidad del gel de ducha. Si no puede o no quiere utilizar un sensor de proceso, puede utilizar un dispositivo de mesa. Y aquí es donde Anton Paar hizo estallar el mercado: introdujo el ViscoQC 100, y ahora el ViscoQC 300 sigue como el modelo superior de la serie de viscosímetros rotacionales. Al igual que su predecesor, el ViscoQC 300 tiene un asistente digital para la verificación automática de la alineación exacta del instrumento, el acoplamiento del husillo (mandril) magnético, el sistema Toolmaster para el reconocimiento automático del husillo y la función de búsqueda automática de velocidad (TruMode) como ayuda de medición para muestras desconocidas con diferentes viscosidades, y mucho más.

En comparación con el modelo para nuevos usuarios ViscoQC 100, este nuevo dispositivo posee una brillante pantalla táctil de 7 pulgadas, la administración del usuario y de grupos de usuarios, la memoria de datos integrada para los métodos de medición y los resultados y, sobre todo, los dos paquetes de software. El software V-Comply está dirigido a usuarios farmacéuticos. El software V-Curve, por otro lado, permite el seguimiento gráfico en vivo de los datos de medición, la programación de hasta 50 pasos de medición, el análisis mediante modelos matemáticos y la determinación del punto de rendimiento, la fuerza a la que un material comienza a fluir, explica la especialista en productos Patricia Gejer. El análisis de la curva de viscosidad que depende del tiempo también es posible con el ViscoQC 300, y esto es importante en muestras que se endurecen con el tiempo. Según Gejer, la determinación de las curvas de flujo hace posible, por ejemplo, caracterizar muestras que se vuelven menos viscosas. El efecto de «adelgazamiento», como el que se produce en el gel de ducha o en la catsup, no es un problema para este novedoso instrumento de medición.

Para análisis precisos y repetibles, hay disponibles 21 husillos y cuerpos de medición, desde agitadores de paletas para materiales pastosos (como la manteca de maní) hasta cubiletes desechables para mediciones con husillos DIN clásicos. Para una operación más cómoda, los usuarios pueden conectar un mouse, un teclado e incluso un lector de código de barras. El dispositivo se comunica en once idiomas.

De acuerdo con la gerente de productos Gejer, el grupo objetivo para el principal viscosímetro es la industria química y petroquímica, los fabricantes de alimentos y bebidas, y la industria farmacéutica. Para este último se encuentra disponible el paquete farmacéutico especial V-Comply, que consta de características de software desbloqueables, una firma electrónica y registros de auditoría opcionales, que cubren todos los requisitos de la FDA estadounidense. Cualquier persona que como regalo de Navidad quiera obsequiar a sus padres un dispositivo de medición profesional para el control de calidad de su miel favorita debe solicitar el modelo R para viscosidades medias.

Gemelos en viscosidad: El ViscoQC 100 (a la izquierda) y su poderoso hermano ViscoQC 300.